Moto 50: La Motocicleta Que Brilla En Sudamérica

Las economías de países en vías de desarrollo de países sudamericanos, africanos y algunos asiáticos son unos de los objetivos más importantes de los fabricantes de motos de carretera; sin embargo, esto no siempre fue así. La masificación del uso de la motocicleta empezó en los países europeos, de la mano de los fabricantes italianos como Piaggio y Aprilia. El contexto permitió que las motocicletas fuera uno de los principales medios para transportarse en los países arrasados en el conflicto bélico de la Segunda Guerra Mundial. Ciudades italianas, francesas y alemanas tenían sus calles destruidas, y las vías que conectaban entre sí a las capitales del Viejo Continente eran prácticamente inutilizables por los automóviles. La alternativa de volar entre ciudad y cuidad para aquel tiempo no era viable por falta de dinero, así que la mejor opción durante varios años fueron las motos. La coyuntura económica hizo que las motos 50 fueran adoptadas rápidamente por la mayoría.

Ahora bien, los empresarios europeos y sus capitales estaban enfocados a lograr la pronta recuperación de sus países, así que su interés por otras regiones del mundo pasó varios años descartado. África para ese momento era un continente que comenzaba a salir del colonialismo europeo y Sudamérica empezaba a convertirse en el patio trasero de los Estados Unidos, país que ocupaba todas las esferas económicas del subcontinente, por lo que no parecía haber espacio para la entrada de otros países a la dinámica económica.

Ahora bien, puede que para los países europeos sólo existiera su continente, pero habían otros puntos de vista sobre el mercado mundial de las motos de carretera. En pocos años surgieron varios fabricantes de motocicletas japoneses con la suficiente visión como para ver que economías subdesarrolladas como las de Hispanoamérica o África eran perfectas para expandir sus negocios. Pasaron pocos años para que las motos 50 de marcas como Kawasaki, Honda y Suzuki empezaran a tomarse todas las calles de capitales como Buenos Aires, Bogotá, Lima, San Pablo, Quito, Montevideo entre otras. El éxito de este modelo de motocicleta en aquellos años se dio porque permitía a los habitantes de estas ciudades tener un medio de transporte así como un vehículo para trabajar transportando carga ligera o documentos en las ciudades; también porque su consumo de combustible era bajo, y la sencilla mecánica de sus motores permitía que los mismos dueños de las motos 50 fueran capaces de hacer una gran parte de las reparaciones. Estos elementos hicieron que las motos 50 brillaran en Sudamérica por varias décadas.